
El Chevrolet Spark es un utilitario de 3,64 m de largo con carrocerÃÂa de cinco puertas. Reemplaza al Chevrolet Matiz, que se comercializaba desde 1998 (con actualizaciones mecánicas y de aspecto, en 2000, en 2005 y en 2007).
El Spark es recomendable por la relación entre calidad y precio. Está en venta desde 8.400 € y sólo hay tres coches de cinco puertas y cinco plazas (que son las que tiene este Chevrolet) que cuesten menos: el TATA Indica, el Dacia Sandero y el LADA Kalina. Excepto el Sandero, los otros dos son coches de aspecto mucho más pobre, tanto por los materiales como por lo cuidado de sus acabados y detalles. Un Opel Agila es 10 cm más largo, tiene un maletero mayor y su precio es 2.000 € superior.
Otro punto interesante es el relacionado con la seguridad. Todas las versiones tienen de serie seis airbags y, opcionalmente, control de estabilidad a un precio muy asequible, 250 € (un elemento que nos parece indispensable y con el que no cuentan muchos de sus competidores). Hay cinco niveles de equipamiento posibles: básico, «+», «LS», «LS+» y «LT» (fichas de todas las versiones). Un Chevrolet Spark con aire acondicionado y control de estabilidad cuesta 10.550 € (versión 1.0 LS).
Hay dos motores disponibles en la gama, ambos de gasolina, con 68 CV y 81 CV. Van acoplados a un cambio de marchas manual de cinco relaciones. Por ahora no está previsto un cambio automático aunque, en 2011, cuando el Spark se comercialice en EE.UU., lo llevará en ese mercado (con el motor 1.2 de 81 CV).
Chevrolet Spark. Modelo 2010.Los dos motores apenas se oyen ni producen vibraciones a ralentÃÂ. En marcha el ruido llega al habitáculo con claridad pero el Spark no es más ruidoso que otros utilitarios de este tamaño. Es posible que haya conductores que echen en falta una respuesta más viva (de ambos motores) para circular con agilidad en ciudad porque tienen poca fuerza a bajo régimen. Comparativamente, el de 68 CV me parece más recomendable porque no me ha dado la sensación de que sea claramente más lento que el de 81 CV y cuesta menos. La suspensión es cómoda y la visibilidad óptima en todas las direcciones.
Con los dos motores, el consumo homologado es 5,1 l/100 km. Es un consumo bajo en términos absolutos pero superior al de la mayorÃÂa de coches semejantes por tamaño y potencia (listado ordenado por consumo de coches que miden entre 3,55 y 3,8 m de largo y tienen motores de gasolina de hasta 90 CV).
El habitáculo del Spark no da la sensación de coche barato. Los plásticos son sencillos y con buena apariencia, aunque hay detalles mejorables, como algunos plásticos (tiradores interiores y cajón en la consola) con los bordes afilados.
El diseño del salpicadero es agradable. El cuadro de instrumentos tiene un diseño diferente al habitual (imagen): está formado por un indicador de aguja que muestra la velocidad y una pantalla con el cuentarrevoluciones, el ordenador de viaje y el nivel de combustible en el depósito (similar a la configuración en algunas motos). La instrumentación y todos los mandos están iluminados en color azul. Como no hay posibilidad de regular la intensidad (si la hay, no la he logrado encontrar), resulta molesto conducir de noche en lugares con poca luz ambiental.
El habitáculo (imagen) es amplio dado el tamaño del coche. Tiene dos plazas delanteras con espacio suficiente para acomodar a dos pasajeros de talla elevada. Detrás hay sitio para que otros dos ocupantes de talla normal viajen sin problemas, un tercero irá muy apretado, salvo que los tres se traten de niños de poca estatura. El conductor tiene todos los mandos al alcance de la mano. Los equipamientos básico y «+» no tienen regulación del volante (en el resto la hay de altura); a pesar de ello, yo me he sentido cómodo conduciéndolo.

El maletero tiene poca capacidad. Con 170 litros, que es menos de lo que tienen otros coches de su tamaño (ficha comparativa), no tiene espacio para colocar, por ejemplo, dos maletas de las que se pueden llevar en la cabina de un avión o puede resultar insuficiente para una compra grande del supermercado si incluye, entre otras cosas, objetos voluminosos como cajas de leche o agua. Con un sistema de banqueta trasera deslizable este inconveniente desaparecerÃÂa si en el coche viajan sólo dos personas.
El volumen de carga se puede ampliar abatiendo los respaldos traseros, que están divididos según la proporción 60:40. Sobre el techo hay unas barras longitudinales para poner una baca. Las puertas traseras tienen los tiradores integrados en los montantes.
El portón se abre con la llave o (en algunas versiones) también desde una palanca que hay en el habitáculo junto a la de apertura de la portezuela del depósito de combustible. Que no se pueda abrir directamente accionando un pulsador resulta incómodo en algunas ocasiones.
El Spark puede tener, según la versión, aire acondicionado o climatizador (imagen), elevalunas y retrovisores eléctricos, sensores traseros de ayuda al aparcamiento o un equipo de sonido con conexión mini-USB y auxiliar.
La suspensión es la habitual en coches de estas caracterÃÂsticas: McPherson delantero con un eje torsional trasero. Las llantas son de 14 ó 15 pulgadas.
Fuente:
km77saludos