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La Administración y el 'tuning' no se llevan demasiado bien. Mientras unos velan por la legalidad y seguridad, otros se quejan de una legislación con vacÃos y de la arbitrariedad presente en el sector.
La palabra tuning ya no rechina en el oÃdo de los españoles. Quien más y quien menos ha escuchado hablar de una moda que se extiende sin parar por nuestra geografÃa. En consecuencia, cada vez se ven más alerones, cromados o enormes llantas por nuestras calles y carreteras. ¿Hasta qué punto son estas transformaciones legales o seguras?
De juzgarlo se encarga la Inspección Técnica de VehÃculos (ITV), encarnación de la normativa vigente, cuando no un guardia civil en la misma carretera. La cuestión final es que pasar o no pasar la temida ITV con un coche personalizado depende de varios y, a la vez, complejos factores.
El primero a tener en cuenta es una complicada y difusa legislación. Cuestiones como añadir una banda cromada o tintar las lunas -siempre que se haga en un taller que certifique su homologación- no presentan problema alguno puesto que no comprometen la seguridad o el comportamiento del vehÃculo. Sin embargo, y yendo más allá, lo que en muchas ocasiones se denomina tuning o personalización de vehÃculos, resulta para la Administración importantes transformaciones calificadas como Reformas de Importancia. Tal es el caso, por ejemplo, del añadido de un alerón, un nuevo paragolpes, el volante o el ensanche de la carrocerÃa.
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Dichas reformas aparecen recogidas en el Real Decreto 736/1988 y son revisadas posteriormente a través de la Orden CTE/3191/2002. Para la certificación de cualquiera de estas modificaciones en un centro de ITV deberemos presentar, ante todo, el denominado proyecto técnico, un documento firmado por un ingeniero que estudie y garantice la seguridad de las transformaciones a realizar en el vehÃculo.
Este documento debe ir acompañado a su vez de un certificado de homologación por parte de un laboratorio oficial y de un correspondiente certificado de instalación, que asegure que el proceso se ha llevado a cabo de forma adecuada. En determinadas ocasiones, es necesario incluso un certificado del propio fabricante que otorgue el visto bueno a la modificación.
Dichos trámites, complejos a la vez que caros -no en vano un proyecto completo de homologación, piezas aparte, puede oscilar entre los 700 y 1.200 euros-, hacen que algunos tuneros opten por un conocido pero eficaz sistema: montar los elementos originales a la hora de acercarse por la ITV. Con ello, se ahorran tener que justificar las transformaciones efectuadas a costa de combinar, en la fila de vehÃculos, espectaculares decoraciones con paragolpes o tapacubos de estricta serie. Lo corrobora Juan Carlos GarcÃa, director de IngenierÃa El-angelus, empresa especialista en homologación de vehÃculos.
Quejas por doquier
Pese a lo llamativo e irregular de la situación, en la ITV no pueden hacer nada al estar, en ese momento, los vehÃculos en perfecta regla. Más aún, ante el desconocimiento de la ley por parte del propietario, son estos centros los que sufren sus quejas o enfados si no se aceptan las mejoras realizadas. "Somos los malos de la pelÃcula", se lamenta el secretario general de la Asociación Española de Entidades Colaboradoras de la Administración en la Inspección Técnica de VehÃculos (AECA ITV), Luis Rivas, para luego defender su actuación con el legÃtimo argumento de que "únicamente cumplimos las directrices que emanan del Ministerio de Industria y de las comunidades autónomas."
La actuación de éstas es otra cuestión a tener presente. Con las competencias de la ITV transferidas a las regiones, éstas imparten sus propias circulares técnicas haciendo hincapié en determinados aspectos. Esto puede ser la causa de que, cómo denuncia Ramón Castellá, director de Maxi Tuning, la principal revista del sector en España, existan desigualdades a la hora de fijar un rasero por el que medir: "En Cataluña son más permisivos que en otras zonas", afirma. Ello no quita que, según Castellá, "sólo en Barcelona, haya una multa diaria por tuning".
Y es que "el sector no está normalizado" y "falta una regulación desde arriba", cuestión de la que también se quejan las ITV y el sector de la personalización. En última instancia, muchas veces el pasar o no pasar la ITV y a falta de "una reglamentación en condiciones, que no la hay" declara GarcÃa, "depende finalmente del ingeniero" de la propia concesión y de su buena disposición.
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Además de una legislación deficitaria, la aplicación de la misma es a veces defectuosa. Valga un ejemplo: según Castellá, lo más denunciado por la policÃa es la irregularidad de las llantas. Este elemento, siempre que no supere junto a la goma el diámetro de la rueda máxima homologada para el vehÃculo en más de un 3%, pasa sin problemas la ITV; pero al no ser reflejado normalmente en el certificado de inspección, el propietario no cuenta con justificante legal alguno y si es parado en la carretera, se lleva la multa a casa.
Al menos parece que la picaresca -refiriéndonos a los chapuzas presentes en cualquier sector-, antes más habituales en el mundo del tuning al estar poco regulado, está dejando de existir, y es que los talleres "si quieren funcionar, tienen que ser serios" explica GarcÃa.
PD: sacado de
elmundomotorsaludos