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« Respuesta #1 en: Octubre 08, 2006, 11:47:41 » |
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Alonso se impone en Japón y tiene el tÃtulo en el bolsillo
Fernando Alonso (Renault) ganó el Gran Premio de Japón, penúltima prueba del Mundial de Fórmula 1, del que Michael Schumacher tuvo que retirarse con problemas mecánicos en su Ferrari. Al piloto español le bastará con acabar entre los ocho primeros en Brasil, dentro de dos semanas, para reeditar el tÃtulo. Y eso siempre que gane el alemán.
Si en Shanghai era Schumacher el que festejaba con sus mecánicos la victoria y el liderato del Mundial de pilotos, en Japón, sólo una semana después, la ceremonia se repitió de forma casi calcada con otro protagonista, Alonso. En China todo pintaba bien para Renault y al final rió Ferrari, y en el mágico Suzuka, que se despide del calendario, fue el equipo del rombo el que golpeó y el de Maranello el que quedó noqueado.
Animados por unos neumáticos Bridgestone que se habÃan mostrado imbatibles en seco y en mojado, los Ferrari fueron un ciclón en los entrenamientos, hasta el punto de darse por seguro el doblete de Schumacher y Massa. Los pronósticos dejaban a Alonso tercero. Y eso en el mejor de los casos. Pero una cosa son los entrenamientos y otra la carrera, y en la de Suzuka la supremacÃa de Ferrari quedó en entredicho desde el principio.
Remontada de Alonso Estaba previsto que Schumacher adelantara a Massa a las primeras de cambio, como asà ocurrió, y se fuera en pos de su octava victoria de la temporada, pero no que los dos pilotos de rojo no abrieran hueco sobre sus perseguidores, Ralf Schumacher y Alonso, que habÃa dado cuenta de Jarno Trulli en la salida. La ventaja del alemán sobre el español nunca superó los cinco segundos. La expresión de los jefes de Ferrari empezó a torcerse cuando Fernando adelantó al menor de los Schumacher en una espectacular frenada y se avinagró definitivamente tras el primer repostaje, del que el asturiano salió por delante de Massa.
Las estrategias dieron paso entonces a lo esencial, un toma y daca entre los dos gallos del Mundial. Alonsó siguió fiel al guión y presionó sin descanso -coqueteando en ocasiones con el abismo- a un Schumacher que defendÃa sus cinco segunditos de ventaja con uñas y dientes. La lucha del gato y el ratón, una vez más. Automovilismo en estado puro, en definitiva.
saludos
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